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FOMIKEN

Solución inyectable

FENITOÍNA


FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN
Cada ampolleta contiene:
Fenitoína sódica...........................250 mg
Vehículo, c.b.p. 5 ml.

INDICACIONES TERAPÉUTICAS
Anticonvulsivante. La fenitoína está indicada para el control de ataques generalizados tónicos-clónicos (gran mal) y ataques parciales con sintomatología compleja (psicomotores, lóbulo temporal) y para la prevención y tratamiento de los ataques que se presentan durante o después de la neuro­cirugía.

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA
Al administrar una dosis intravenosa de 1 a 1.5 g de fe­ni­toína a una velocidad que no exceda los 50 mg/min, las concentraciones plasmáticas terapéuticas se pueden obtener en 1 a 2 horas.
En pacientes con función renal normal, la fenitoína se encuentra unida a proteínas en aproximadamente 95%. Estudios in vitro en plasma de pacientes con enfermedad hepática y/o renal mostraron una reducción sustancial de la unión de fenitoína a proteínas. Debido a que los procedimientos de análisis plasmáticos habituales miden la concentración total de fenitoína, estas medidas pueden ser engañosas en pacientes cuyas características de unión a proteínas difieren de las normales (es decir, pacientes con daño renal y/o hepático), por lo que en estos pacientes puede presentarse intoxicación con fenitoína al administrar concentraciones de fármaco menores a las normales.
La fenitoína se distribuye en pequeñas cantidades en la leche materna.
En humanos, la vida media plasmática promedia de 10 a 15 horas después de administrarla por vía intrave­nosa.
La principal vía del metabolismo de la fenitoína es la oxidación en el hígado al metabolito inactivo 5-(p-hidro­xifenil)-5-fenilhidantoína (HPPH). Debido a que este metabolismo es un proceso saturable, pequeños incrementos en la dosis pueden producir incrementos sustanciales en las concentraciones plasmáticas de la fenitoína; la concentración plasmática en el estado estacionario puede duplicar o triplicarse al incrementar la dosis en 10%, resultando en una posible toxicidad. El HPPH entra en la circulación enterohepática y se excreta en la orina vía filtración glomerular y secreción tubular, principalmente como glucurónido, y aproximadamente 60-75% de la dosis diaria del fármaco se excreta de esta forma. También se han detectado otros metabolitos menores. A dosis terapéuticas, aproximadamente 1% se excreta sin cambios en la orina, pero con dosis tóxicas, más del 10% del fármaco ingerido puede excretarse por el riñón sin cambios.

CONTRAINDICACIONES
Hipersensibilidad conocida a la fenitoína o a otras hidantoínas. Si se presenta rash durante la administración de fenitoína, la terapia debe descontinuarse. La administración de fenitoína por vía intravenosa está contraindicada en pacientes con bradicardia sinusal, bloqueo sinoatrial, bloqueo auriculoventricular de segundo o tercer grado o síndrome de Adams-Stokes.

PRECAUCIONES GENERALES
La suspensión brusca de fenitoína en pacientes epilépticos puede precipitar un status epilepticus, por lo que cuando deba reducirse la dosis, descontinuarse o cambiar la medicación, deberá hacerse gradualmente. Puede presentarse un síndrome de hipersensibilidad con fiebre, erupción cutánea y linfadenopatía dentro de los primeros dos meses de tratamiento que tienen como consecuencia una falla hepática aguda por hepatotoxicidad aguda de la fenitoína. En estos casos debe suspenderse el tratamiento de inmediato y nunca deberá readministrarse.
Hay reportes que sugieren una relación entre la fenitoína y el desarrollo de linfadenopatía local o generalizada, que incluye hiperplasia de un nódulo linfático, pseudolinfoma, linfoma y enfermedad de Hodgkin, sin que hasta el momento se haya podido establecer una relación de causa-efecto. Un pequeño porcentaje de pacientes tratados con fenitoína mostró metabolizar el fármaco lentamente; este retardo en el metabolismo puede deberse a una limitada capacidad enzimática y falta de inducción, lo cual al parecer está determinado genéticamente.

RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA
Si bien no existen estudios adecuados y bien controlados en mujeres embarazadas, la fenitoína sólo debe usarse durante el embarazo cuando sea muy necesario. Si se administra el fármaco durante el embarazo, deben monitorearse las concentracio­nes séricas y ajustar la dosis conforme a los resultados. Sin embargo, después del parto, puede requerirse el restablecimiento de la dosis usual de la paciente. No se recomienda la lactancia debido a que la fenitoína aparece en bajas concentraciones en la leche materna.

REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS
Las reacciones adversas comúnmente encontradas con la terapia de fenitoína se reportan en el sistema nervioso central y normalmente están relacionadas con la dosis. Éstas incluyen nistagmus, ataxia, mala pronunciación, coordinación disminuida y confusión mental. También se han observado mareo, insomnio, nerviosismo transitorio, contracciones motoras y dolor de cabeza. Se han reportado también náusea, vómito, constipación, hepatitis tóxica y daño hepático; manifestaciones dermatológicas como rash morbiliforme o escarlatiniforme algunas veces acompañados con fiebre.
En el sitio de la inyección se ha reportado irritación local, inflamación, aumento de la sensibilidad y necrosis, con o sin extravasación de la fenitoína. Se puede presentar hipotensión cuando el fármaco se administra rápidamente por vía intravenosa. Los signos de toxicidad más notables asociados al uso del fármaco por vía intravenosa son el colapso cardiovascular y/o la depresión del sistema nervioso central. Estos efectos pueden minimizarse al administrar el fármaco lentamente a una velocidad que no debe exceder de 50 mg por minuto en adultos y de 1 a 3 mg/kg/minuto en neonatos. En pacientes geriátricos con enfermedad cardiaca se recomienda que el fármaco se administre a una velocidad de 50 mg durante 2 a 3 minutos.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO
Existen varios fármacos que pueden aumentar o disminuir los niveles de fenitoína o a los que la fenitoína puede afectar. Cuando se sospecha de posibles interacciones medicamentosas se recomienda cuantificar los niveles séricos de fenitoína.
Los fármacos que pueden incrementar los niveles séricos de fenitoína son: un consumo agudo de alcohol, amiodarona, cloranfenicol, clordiazepóxido, cimetidina, diazepam, dicumarol, disulfiram, estrógenos, etosuccimida, fluoxetina, antagonistas H2, halotano, isoniazida, metilfenidato, fenotiazinas, fenilbutazona, salicilatos, succinimidas, sulfonamidas, tolbutamida y trazodona.
Los fármacos que pueden disminuir los niveles séricos de fenitoína incluyen: carbamazepina, el abuso crónico del alcohol, reserpina y sucralfato. El clorhidrato de melindrona contiene iones de calcio, los cuales interfieren con la absorción de la fenitoína. Los fármacos que pueden incrementar o disminuir los niveles séricos de fenitoína son: fenobarbital, valproato de sodio y ácido valproico. Los fármacos cuya eficacia resulta disminuida con el uso concomitante de fenitoína son: corticosteroides, anticoagulantes, cumarínicos, digitoxina, doxiciclina, estrógenos, furosemida, anticonceptivos orales, quinidina, rifampicina, teofilina, vitamina D.

ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO
Los pacientes que están bajo tratamiento con fenitoína han mostrado una reducción en los valores de la prueba de yodo unido a proteínas (PBI), sin reducción de los valores de triyodotironina (T3) y sin síntomas clínicos de hipotiroidismo; también pueden disminuir las concentraciones de tiroxina libre. La variación en los resultados de PBI no se presenta hasta que la fenitoína se ha administrado durante una semana o más, y estos valores alterados persisten durante 7 a 10 días después de haber descontinuado el tratamiento con fenitoína. La fenitoína puede producir un incremento en las concentraciones séricas de glucosa, fosfatasa alcalina y gama-glutamiltranspeptidasa (GGT).

PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD
Varios reportes sugieren una asociación entre el uso de fármacos antiepilépticos en mujeres epilépticas y una mayor incidencia de defectos en el nacimiento en niños nacidos de estas mujeres; sin embargo, estos estudios no pueden considerarse adecuados para probar una relación causa efecto. Existen problemas metodológicos intrínsecos para obtener datos adecuados respecto a la teratogenicidad en humanos; los factores genéticos o la condición epiléptica en sí pueden ser más importantes que la terapia con el fármaco para causar los defectos de nacimiento. La gran mayoría de madres con medicación antiepiléptica tienen niños sanos.

Es importante hacer notar que los medicamentos antiepilépticos no deben descontinuarse en pacientes a las que se les administra el fármaco para prevenir ataques mayores, debido a que existe una alta posibilidad de precipitar un estado epiléptico con hipoxia concomitante y amenaza de muerte. En casos individuales donde la severidad y frecuencia de los ataques son tales que el eliminar el fármaco no representa un riesgo a la paciente, puede considerarse el suspender la terapia antes y durante el embarazo, aunque esto no significa que al presentarse ataques menores no exista riesgo para el embrión o feto en desarrollo, por lo que el médico debe evaluar estos riesgos al tratar a mujeres epilépticas con potencial de embarazarse.

Adicionalmente a los reportes de la incidencia de malformaciones congénitas como labio o paladar hendido y malformaciones cardiacas en niños de mujeres a quienes se les administra fenitoína y otros fármacos antiepilépticos, existen reportes más recientes de un síndrome hidantoínico fetal. Éste consiste en deficiencia en el crecimiento prenatal, microcefalia y deficiencia mental en niños nacidos de madres que han recibido fenitoína, barbitúricos, alcohol o trimetadiona. Sin embargo, estas características están interrelacionadas entre sí y frecuentemente están asociadas con el retraso del crecimiento intrauterino por otras causas.

Se ha presentado un incremento en la frecuencia de ataques durante el embarazo en una alta proporción de pacientes debido a la alteración en la absorción o metabolismo de la fenitoína, por lo que se recomienda evaluar los niveles de fenitoína en pacientes epilépticas embarazadas a fin de tener una guía para ajustar la dosis; sin embargo, después del parto probablemente se deba regresar a la dosis original. Han sido presentados algunos reportes aislados de cánceres, incluidos neuroblastomas, en niños cuyas madres recibieron fenitoína durante el embarazo.

Se han reportado defectos en la coagulación neonatal dentro de las primeras 24 horas en recién nacidos de mujeres epilépticas tratadas con fenitoína y/o fenobarbital. La vitamina K ha mostrado prevenir o corregir este defecto, por lo que se recomienda administrar a la madre antes del parto y al neonato después del nacimiento.

DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN
La inyección de la solución inyectable de fenitoína sódica debe realizarse preferentemente en una vena gruesa por medio de una aguja de calibre grueso o de un catéter intravenoso. No se recomienda el uso en infusiones intravenosas debido a la posibilidad de precipitación. Debido a que la absorción de la fenitoína sódica al administrarla por vía intra­muscular es errática, su administración por esta vía deberá ser empleada sólo como último recurso y puede ser de valor para establecer concentraciones plasmáticas sostenidas en pacientes que son incapaces de tomar el fármaco por vía oral.

Cada 100 mg de fenitoína sódica equivalen aproximadamente a 92 mg de fenitoína; esta diferencia debe considerarse si a un paciente se le cambia el fármaco a su sal sódica o viceversa. La dosis debe ser ajustada de acuerdo con los requerimientos y respuesta individuales. En algunos casos puede ser necesario determinar los niveles en suero sanguíneo a fin de realizar los ajustes para una dosis óptima. El nivel sérico clínicamente efectivo normalmente es de 10 a 20 mg/ml. Con la administración de la dosis recomendada de fenitoína, el estado estacionario de los niveles sanguíneos se obtiene en un periodo de siete a diez días y no se debe modificar la dosis en intervalos menores de 7 a 10 días.

En el tratamiento del estatus epilepticus, la dosis inicial de fenitoína sódica para adultos es de 10-15 mg/kg por administración intravenosa a una velocidad que no exceda 50 mg/min. La administración debe continuarse con dosis de mantenimiento de 100 mg cada 6-8 horas. En pacientes geriátricos con enfermedad cardiaca se recomienda que el fármaco se administre a una velocidad de 50 mg durante 2-3 minutos. Los niños pueden recibir 15-20 mg/kg vía intravenosa a una velocidad que no exceda 1-3 mg/kg/min. La terapia oral debe reemplazar la administración parenteral tan pronto como sea posible. Para el control profiláctico de las crisis en neurocirugía, la dosis es de 100 a 200 mg administrados parenteralmente en intervalos de aproximadamente 4 horas durante la cirugía y el periodo postoperativo inmediato.

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL
No se conoce la dosis letal en niños. La dosis letal en adultos se estima que es de 2 a 5 gramos. Los síntomas iniciales de sobredosificación son nistagmus, ataxia y disartria. Otros signos son temblor, hiperreflexia, letargo, mala pronunciación, náusea y vómito. El paciente puede caer en un estado comatoso y estar hipotenso. La muerte sobreviene por depresión circulatoria y respiratoria. Existen marcadas variaciones interindividuales con respecto a los niveles plasmáticos de fenitoína en los cuales se inicia la toxicidad. No existe un antídoto conocido en caso de sobredosificación, por lo que el tratamiento no es específico, debiendo observarse cuidadosamente el funcionamiento de los sistemas respiratorio y cardiovascular y emplear las medidas generales de soporte necesarias. Puede considerarse la hemodiálisis, ya que la fenitoína no está completamente unida a proteínas plasmáticas. Para el tratamiento de la intoxicación en niños se puede realizar una exanguinotransfusión.

PRESENTACIONES
Caja con una ampolleta y caja con cinco ampolletas conteniendo 250 mg/20 ml. También disponibles como Genérico Intercambiable (GI).

RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO
Consérvese a temperatura ambiente a no más de 30°C

LEYENDAS DE PROTECCIÓN
Su venta requiere receta médica.
Su uso queda bajo la responsabilidad del médico.
No se administre durante el embarazo ni en la lactancia.
No se deje al alcance de los niños.
Si no se administra todo el producto deséchese el sobrante.
No se administre si la solución no es transparente, si contiene partículas en suspensión o sedimentos.

Hecho en México por:
LABORATORIOS KENDRICK, S. A.

Reg. Núm. 403M2001, S. S. A. IV
AEAR-113523/RM2002