MERCK SHARP AND DOHME DE MÉXICO, S.A. DE C.V.
 
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ALDOMET

Tabletas

METILDOPA


FORMA FARMACÉUTICA Y FORMULACIÓN
Cada TABLETA contiene:

Metildopa equivalente a............ 250 y 500 mg
de metildopa anhidra

Excipiente, c.b.p. 1 tableta.


INDICACIONES TERAPÉUTICAS
Hipertensión arterial (leve, moderada o intensa).

FARMACOCINÉTICA Y FARMACODINAMIA
La absorción de la metildopa muestra amplias variaciones individuales. En dos estudios, su biodisponibilidad varió entre 8% y 62%.

La metildopa es metabolizada extensamente.

Sus metabolitos urinarios conocidos son: mono-0-sulfato de alfametildopa, 3-0-metil-alfa-metildopa, 3,4-dihidro­xifenil-ace­tona­, alfa-metildopamina, 3-0-metil-alfa-metil-dopamina y sus conjugados.

Aproximadamente, 70% del medicamento absorbido en forma oral es excretado en la orina como metildopa y su conjugado mono-0-sulfato. Su depuración renal es de alrededor de 130 ml/minuto en las personas sanas, y está disminuida en la insuficiencia renal. La semivida plasmática de la metildopa es de 105 minutos. Después de su administración por vía oral, su excreción es prácticamente completa en 36 horas.

Aproximadamente, 49% de la dosis intravenosa de hidrocloruro de metildopa es excretado en la orina como metildopa y su sulfato mono-O. Después de la administración intravenosa de hidrocloruro de metildopa, la depuración renal de la metildopa es aproximadamente de 156 ml/min en las personas sanas y está disminuida en la insuficiencia renal.

Después de la administración intravenosa de hidrocloruro de metildopa, la semivida plasmática de la metildopa es de 90 a 127 minutos. Aproximadamente, 17% de la dosis de hidrocloruro de metildopa aparece en el plasma como metildopa libre.

La metildopa atraviesa la barrera placentaria y aparece en la sangre del cordón umbilical y en la leche ma­terna.

Farmacodinamia: La metildopa reduce la presión arterial tanto en decúbito como de pie. Usualmente produce importantes reducciones de la presión arterial en decúbito con raros casos de hipotensión sintomática postural. La hipotensión durante el ejercicio y las variaciones de la presión arterial diurna ocurren raramente.

La disminución máxima de la presión arterial ocurre cuatro a seis horas después de la administración por vía oral o intravenosa.

Una vez que se ha llegado a una dosificación eficaz, la mayoría de los pacientes presenta una respuesta suave de la presión en 12 a 24 horas. Al suspender la administración de metildopa, la presión arterial suele volver a sus valores anteriores al tratamiento en 24 a 48 horas.

La metildopa no tiene ningún efecto directo sobre la función cardiaca y generalmente no reduce el índice de filtración glomerular, el flujo sanguíneo renal ni la fracción de filtración.

Usualmente se mantiene el gasto cardiaco sin aceleración del corazón y en algunos pacientes disminuye la frecuencia cardiaca.

Durante el tratamiento con metildopa puede disminuir la actividad normal o elevada de la renina plasmática.


CONTRAINDICACIONES
ALDOMET está contraindicado en pacientes:

• Con enfermedad hepática activa, como hepatitis aguda o cirrosis activa.

• Con hipersensibilidad a cualquiera de los componentes de este producto, incluyendo trastornos hepáticos asociados con la administración previa de metildopa (véase Precauciones generales).

• Bajo terapia con inhibidores de la monoaminooxidasa (MAO).


PRECAUCIONES GENERALES
En raros casos, durante el tratamiento ha aparecido anemia hemo­lítica adquirida. Si los síntomas indican la posibilidad de una anemia, se deben medir la hemoglobina y/o el hematócrito. Si hay anemia, se deben hacer los estudios de laboratorio apropiados para determinar si existe hemólisis. La presencia de anemia hemolítica es una indicación para interrumpir la administración del medicamento. La sola suspensión del tratamiento con metildopa o la ad­ministración de corticosteroides produce generalmente una rápida remisión de la anemia. En raros casos, sin embargo, ha fallecido el paciente.

En algunos pacientes bajo tratamiento prolongado con metildopa se vuelve positiva la prueba de Coombs directa. La frecuencia con que diferentes investigadores han encon­trado positiva la prueba de Coombs ha sido, en promedio, del 10 al 20%. Raramente se encuentra una prueba de Coombs positiva durante los seis primeros meses de tratamiento con metildopa, y si no aparece en un término de 12 meses es improbable que lo haga al seguir administrando el medicamento. Este fenómeno está también relacionado con la dosis; tiene su frecuencia más baja en pacientes que reciben 1 g o menos de metildopa por día. La prueba de Coombs vuelve a hacerse negativa semanas o meses después de suspender la administración del medicamento.

Si surge la necesidad de una transfusión de sangre, el conocimiento previo de que el paciente presenta una prueba de Coombs positiva ayudará a valorar las pruebas cruzadas. En los pacientes que tienen positiva la prueba de Coombs en el momento de efectuar las pruebas cruzadas, puede resultar incompatible la prueba cruzada menor. Cuando ocurra esto, se debe hacer una prueba de Coombs indirecta.

Si ésta es negativa, se puede transfundir la sangre que, por otro lado, haya resultado compatible en la prueba cruzada mayor. En cambio, si la prueba de Coombs indirecta resulta positiva, la conveniencia de transfundir la sangre que resultó compatible en la prueba cruzada mayor deberá ser determinada por un hematólogo o un experto en problemas de transfusión.

En raras ocasiones se ha observado una reducción reversible del número de leucocitos, que afecta principalmente a los granulocitos. El número de éstos se normalizó rápidamente al suspender la administración de la metildopa. En raros casos ha aparecido una trombocitopenia re­versible.

Ocasionalmente, ha aparecido fiebre dentro de las tres primeras semanas de la administración de metildopa. En algunos casos la fiebre se ha acompañado de eosinofilia o de anormalidades en una o más de las pruebas de funcionamiento hepático. También puede aparecer ictericia con o sin fiebre, generalmente en los primeros dos o tres meses de tratamiento. En algunos pacientes, los datos anormales concuerdan con los de una colestasis. Ha habido raros casos de necrosis hepática mortal. La biopsia de hígado practicada en varios de los pacientes con disfunción hepática mostró una necrosis focal microscópica compatible con hipersensibilidad al medicamento. Se deben hacer pruebas de funcionamiento hepático, recuento de leucocitos y cuenta diferencial de éstos periódicamente durante las primeras seis a doce semanas de tratamiento, o cuando aparezca fiebre sin causa aparente. Si aparecen fiebre, anormalidades de las pruebas de funcionamiento hepático o ictericia, se debe suspender el tratamiento con metildopa. Cuando han estado relacionadas con ésta, la fiebre y las anomalías del funcionamiento hepático han desaparecido al interrumpir la administración del medicamento. No se debe volver a administrar metildopa a esos pacientes. La metildopa se debe usar con precaución en ­pacientes con antecedentes de enfermedad o disfunción hepáticas.

Los pacientes bajo tratamiento con ALDOMET®* pueden necesitar dosis menores de anestésicos. Si durante la anestesia ocurre hipotensión, generalmente se puede controlar ésta con vasopresores.

Los receptores adrenérgicos conservan su sensibilidad durante el tratamiento con metildopa. La diálisis extrae la metildopa de la sangre, por lo que la hipertensión puede reaparecer en los pacientes sometidos a ese procedimiento.


RESTRICCIONES DE USO DURANTE EL EMBARAZO Y LA LACTANCIA
Embarazo: ALDOMET®* ha sido empleado bajo estrecha supervisión médica y obstétrica en el tratamiento de la hipertensión durante el embarazo, y no hubo ningún indicio clínico de que causara anormalidades fetales o afectara al recién nacido.

Los reportes publicados sobre el uso de la metildopa durante todos los trimestres del embarazo, indican que si este medicamento se administra durante el embarazo, es remota la posibilidad de daño fetal. En los estudios clínicos, el tratamiento con ALDOMET®* no se ha asociado con daño al desarrollo fetal. La mayoría de las mujeres de estos estudios se encontraban en el tercer trimestre de su embarazo cuando la terapia con metildopa fue ini­ciada.

La metildopa atraviesa la barrera placentaria y aparece en la sangre del cordón umbilical.

Aunque no se ha registrado ningún efecto teratógeno evidente, no se puede excluir la posibilidad de causar algún daño al feto. El empleo de ALDOMET®* en mujeres embarazadas, que pueden embarazarse o que están amamantando requiere comparar los beneficios que se piensa obtener con los posibles riesgos.

Madres lactantes: La metildopa aparece en la leche materna. Por ello, se recomienda precaución si se administra ALDOMET®* a una madre lactante.


REACCIONES SECUNDARIAS Y ADVERSAS
Al principio del tratamiento o cuando se aumenta la dosifi­cación puede ocurrir sedación, generalmente transitoria. También pueden aparecer cefalea, astenia o debilidad como síntomas tempranos, pero pasajeros.

Los efectos colaterales importantes de ALDOMET®* han sido poco frecuentes; generalmente ALDOMET®* es bien tolerado.

Se han observado las siguientes reacciones:

Sistema nervioso central: Sedación (generalmente pasajera), cefalea, astenia o debilidad, parestesias, parkinsonismo, parálisis de Bell, movimientos coreoatetósi­cos involuntarios. Trastornos psíquicos que incluyen pesadillas, disminución de la agudeza mental, y psicosis o depresión leves y reversibles. Vértigo, aturdimiento y síntomas de insuficiencia cerebrovascular (que pueden ser debidos a la disminución de la presión arterial).

Cardiovasculares: Bradicardia, hipersensibilidad prolongada del seno carotídeo, agravación de la angina de pecho. Hipotensión ortostática (redúzcase la dosificación diaria). Edema (y aumento de peso), que suelen ceder al administrar un diurético. (Si aumenta el edema o aparecen signos de insuficiencia cardiaca, suspéndase la administración de metildopa).

Gastrointestinales: Náusea, vómito, distensión abdominal, estreñimiento, meteorismo, diarrea, colitis, ligera sequedad de boca, lesiones linguales o “lengua negra”, pancreatitis, sialadenitis.

Hepáticas: Trastornos hepáticos, incluyendo hepatitis, ictericia, anormalidades de las pruebas de funcionamiento hepático.

Hematológicas: Prueba de Coombs positiva, anemia hemolítica, depresión de la médula ósea, leucopenia, granulocitopenia, trombocitopenia, eosinofilia. Resultados positivos en las pruebas de anticuerpos antinucleares, de células L.E. y de factor reumatoide.

Alérgicas: Fiebre medicamentosa y síndrome lupoide, miocarditis, pericarditis.

Cutáneas: Erupción eccematoide o liquenoide; necrólisis epidérmica tóxica.

Otras: Obstrucción nasal, aumento del nitrógeno ureico, aumento del volumen mamario, ginecomastia, secreción láctea, hiperprolactinemia, amenorrea, impotencia, disminución de la libido, artralgias leves con o sin inflamación articu­lar, mialgias.


INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO
Litio: Si se administran al mismo tiempo metildopa y litio, se debe vigilar cuidadosamente la aparición de síntomas de toxicidad del litio.

Otros medicamentos antihipertensivos: Cuando se emplea metildopa en combinación con otros fármacos antihipertensivos se puede potenciar la acción antihiper­tensiva. Se debe vigilar cuidadosamente a esos pacientes para detectar reacciones colaterales o manifestaciones poco comunes de idiosincrasia medicamentosa.

Hierro: Varios estudios han demostrado que disminuye la biodisponibilidad de la metildopa cuando se ingiere con sulfato ferroso o gluconato de fierro. Esto puede afectar el control de la presión arterial en los pacientes tratados con metildopa.

Inhibidores de la monoaminooxidasa: Véase Contraindicaciones.


ALTERACIONES EN LOS RESULTADOS DE PRUEBAS DE LABORATORIO
La metildopa puede interferir la medición del ácido úrico urinario por el método de fos­fotungstato, de la creatinina sérica por el método del picrato alcalino, y de la transaminasa glutamicooxalacética del suero por el método colorimétrico. No se ha informado que interfiera la determinación de esta última por métodos espectro­fotométricos.

Como la metildopa causa fluorescencia en las muestras de orina a las mismas longitudes de onda que las catecolaminas, se pueden encontrar concentraciones falsamente elevadas de catecolaminas urinarias, lo cual obstaculizará el diagnóstico del feocromocitoma. Es importante reconocer este fenómeno antes de operar a un paciente por un posible feocromocitoma. La metil­dopa no interfiere la medición del ácido vanil­man­délico por métodos en los que éste se convierte en vainillina. No se recomienda emplear metildopa en el tratamiento de pacientes con feocromocitoma.

En raros casos, la orina se puede oscurecer al ser expuesta al aire, debido a la descomposición de la metildopa o de sus metabolitos.


PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERATOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD
No se observaron efectos tumorigénicos cuando se administró metil­dopa durante dos años a ratones a dosis superiores a 1,800 mg/kg/día o a ratas dosis superiores a 240 mg/kg/día.

La metildopa no fue mutagénica en la prueba de Ames y no aumentó la aberración cromosómica o el intercambio de cromátides hermanas en células de ovario de hámster chino.

La fertilidad no fue alterada cuando se administró metildopa a ratas machos y hembras a dosis de 100 mg/kg/día. La metildopa disminuyó la cantidad y la motilidad de los espermatozoides, el número de ­espermátidos tardíos y el índice de fertilidad en ratas machos cuando se administró a dosis de 200 y 400 mg/kg/día.

Los estudios de reproducción realizados con la metildo­-pa con dosis orales superiores a 1,000 mg/kg en ratones, 200 mg/kg en conejos y 100 mg/kg en ratas, no mostraron daños al feto.


DOSIS Y VÍA DE ADMINISTRACIÓN
Oral.

La metildopa es excretada en gran parte por el riñón, y los pacientes con deterioro de la función renal pueden responder a dosis menores. El síncope en pacientes de edad avanzada puede estar relacionado con una mayor sensibilidad y con la presencia de enfermedad arterios­cleró­tica avanzada y es posible que se evite utilizando dosis me­no­res.

Cuando se interrumpe la administración de ALDO­MET®*, la hipertensión reaparece generalmente en un término de 48 horas. Esto no se ve complicado por un fenómeno de rebote de la presión.

En la mayoría de los pacientes que ya están bajo tratamiento con otros agentes antihipertensivos se puede iniciar el tratamiento con ALDOMET®*.

También se puede administrar ALDOMET®* al mismo tiempo que MODURETIC®† (hidroclorotiacida y amilorida, MSD), o agentes bloqueadores beta. Muchos casos se pueden controlar con una tableta de MODURETIC® y 500 mg de ALDOMET®* una vez al día.

Cuando se administra metildopa a pacientes que ya están tomando otros antihipertensivos, puede ser necesario ajustar la dosificación de estos últimos para lograr una transición suave.

Si está indicado, la suspensión del tratamiento con esos otros antihipertensivos se debe hacer de manera gradual (véanse las recomendaciones de cada fabricante).

Cuando se administre ALDOMET®* después de haber empleado otros antihipertensivos, se debe limitar la dosificación inicial a no más de 500 mg diarios y después aumentarla, según sea necesario, a intervalos no menores de dos días.

Adultos: La dosificación inicial usual de ALDOMET®* es de 250 mg dos o tres veces al día durante las primeras 48 horas. Después, se puede aumentar o disminuir la dosificación diaria, de preferencia a intervalos no menores de dos días, hasta obtener una respuesta adecuada. La dosificación diaria máxima recomendada es de 3 g.

Cuando se asocian 500 mg de ALDOMET®* y 50 mg de hidroclorotiacida, se pueden administrar los dos medicamentos juntos en una sola toma al día.

Muchos pacientes experimentan sedación durante dos o tres días al iniciar el tratamiento o al aumentar la do­- sificación de ALDOMET®*. Por consiguiente, al aumen­tar la dosificación, puede ser recomendable aumentar primero la dosis de la noche.

Niños: La dosificación inicial es de 10 mg/kg de peso corporal al día, distribuidos en dos a cuatro dosis. Después se aumenta o se disminuye la dosificación diaria hasta obtener una respuesta adecuada. La dosificación máxima es de 65 mg/kg o de 3.0 g al día (la que resulte menor).


MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBREDOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL
La sobredosificación aguda de ALDOMET®* puede producir hipotensión aguda y otras respuestas atribuibles a disfunción cerebral y gastrointestinal (sedación excesiva, debilidad, bradicardia, mareo, aturdimiento, estreñimiento, distensión abdominal, meteorismo, diarrea, náusea, vómito).

En caso de sobredosificación se deben aplicar medidas sintomáticas y de sostén. Si la ingestión ha sido reciente, el lavado gástrico o el vómito pueden disminuir la absorción.

Si ha pasado más tiempo desde la ingestión, la administración de soluciones intravenosas puede ayudar a aumentar la excreción urinaria. El tratamiento incluye también la atención especial de la frecuencia y el gasto cardiacos, el volumen sanguíneo, el balance de electrólitos, el íleo paralítico, la función urinaria y la actividad cerebral.

Puede estar indicada la administración de medicamentos simpaticomiméticos, como levarterenol, epinefrina. La metildopa es dializable.


PRESENTACIONES
Caja con 30, 50 ó 100 tabletas de 250 mg.

Caja con 60 tabletas de 500 mg.


RECOMENDACIONES SOBRE ALMACENAMIENTO
Consérvese a temperatura ambiente a no más de 30°C y en lugar seco.

LEYENDAS DE PROTECCIÓN
Su venta requiere receta médica.
Literatura exclusiva para médicos.
No se deje al alcance de los niños.

MERCK SHARP & DOHME DE MÉXICO, S. A. de C. V.

*ALDOMET® es marca registrada de Merck & Co., Whitehouse Station, N.J., U.S.A.

D.R.© Prohibida su reproducción parcial o total.

Reg. Núm. 57518, SSA IV

FEAR-03390700233/RM2003

IPC-ADM-T/l-0398